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Terapia psicológica para tratar la ansiedad y mejorar la salud.

La ansiedad es junto al estrés y la depresión uno de los trastornos más prevalentes de la sociedad moderna, especialmente en jóvenes. Los datos estiman que entre un 10 y un 20% de los adolescentes sufren algún tipo de trastorno de ansiedad, los cuales además están relacionados con otros tipos de trastornos. De esta forma, las personas que sufren trastornos de ansiedad durante su juventud tienen una mayor probabilidad de desarrollar trastornos depresivos, abuso de sustancias e intentos de suicidio en la adultez.

Diversos estudios han encontrado la presencia de otros tipos de trastornos no relacionados con la ansiedad en un 55,3% de las muestras de pacientes ansiosos. Esto sirve para ilustrar una cuestión importante sobre la ansiedad en jóvenes, que es el hecho de que rara vez aparece por sí sola, por lo que puede ser difícil detectarla como tal. A veces se puede confundir con que el niño está deprimido, o que es agresivo y no sigue las normas, ya que a menudo correlaciona con comportamientos antisociales.

La ansiedad está caracterizada por una percepción alterada del peligro que ciertos estímulos, ya sean externos (multitudes, exámenes, situaciones de amenaza…) o internos (emociones, pensamientos…), suponen para la persona. La razón por la que tales creencias surgen y se mantienen está mediada por una serie de procesos relacionados con la interpretación del estímulo ansiógeno y nuestra reacción ante él, las emociones que evoca y su recuerdo. La psicología, gracias al estudio y el análisis de estos factores ha sido capaz de desarrollar una serie de tratamientos que, mediante su actuación sobre los procesos mencionados, son capaces de regular la ansiedad de los pacientes y de permitirles lidiar con ella de forma más sana para su salud tanto mental como física.

Las terapias más utilizadas para tratar la ansiedad son las cognitivo-conductuales, que trabajan en modificar los pensamientos y actitudes problemáticas relacionadas con el estímulo que produce la ansiedad. Existen versiones de estas terapias adaptadas para niños, como es el caso de la técnica del “coping cat”, en la que mediante la narración de una historia, se puede enseñar a niños de 7 a 13 años estrategias de afrontamiento de la ansiedad. La ansiedad puede afectar a los niños pequeños y en contra de la creencia popular, que a veces defiende que este tipo de problemas en niños son temporales y desaparecen por sí solos, debe ser tratada adecuadamente, al igual que en adultos.

Por último, no está de más mencionar que a menudo los testimonios de los dos padres sobre los síntomas de su hijo o hija no concuerdan entre sí, según han hallado algunos estudios. Esto ensalza la necesidad de que los niños sean evaluados por profesionales de la psicología, capaces de detectar los síntomas concretos que padece el niño y si suponen o no un trastorno que deba ser tratado.

Autor del artículo: Antonio José Horna Roldán