Qué es y qué no es el Trastorno Bipolar?

El trastorno bipolar, junto con la depresión, son un grupo de alteraciones del estado de ánimo muy conocidas generalmente y que suelen usarse en el vocabulario cotidiano, a veces erróneamente, en expresiones como: “hoy estoy bipolar”.

El trastorno bipolar se caracteriza por la alternancia extrema en el estado de ánimo, es decir, se varía entre periodos de manía y periodos de depresión. En esta descripción del trastorno podemos diferenciar dos tipos distintos en función de la intensidad y duración de los síntomas:

·       Trastorno bipolar Tipo I:

Se caracteriza por estos llamados episodios maníacos. Podemos definirlos como un estado de ánimo anormal, eufórico, irritable, distraído, donde además hay implicación excesiva en actividades, a veces corriendo peligro la propia vida.

Además de estos estados maníacos también se encuentran los episodios depresivos, donde hay una ausencia de placer por aquellas cosas que antes nos gustaban, sentimientos de tristeza…

Para poder hablar de un trastorno bipolar tipo I, es necesario la presencia de al menos, un episodio maníaco, independientemente de si ha habido un episodio depresivo o no.

·       Trastorno Bipolar Tipo II:

La diferencia principal con el tipo I se encuentra en la intensidad de los síntomas maníacos. En este caso, hablamos de episodios hipomaníacos cuyos síntomas serían prácticamente los mismos que en el caso anterior, pero más atenuados. Para su diagnóstico también es necesario la presencia de al menos un episodio hipomaníaco.

Para poder identificarlo correctamente será necesario la evaluación por parte de un profesional, ya que en ocasiones este trastorno puede pasar desapercibido y ser entendido como un trastorno depresivo o psicótico, retardando su correcto tratamiento. Aún así, si observa cambios en su funcionamiento habitual en relación al estado de ánimo o en el de un familiar, como periodos de excesiva irritabilidad o conductas fuera de la normalidad, además de síntomas depresivos, será conveniente prestar atención a estos cambios y tener presente la ayuda de profesionales lo antes posible.

Algunos errores comunes sobre el trastorno:

  • A lo largo del día puedo cambiar de humor varias veces, eso significa que soy bipolar.
    • Es uno de los errores más típicos del trastorno bipolar. Esta alteración se caracteriza por presentar episodios depresivos (para considerarse un episodio depresivo, según el manual diagnóstico DSM-5, debe transcurrir al menos dos semanas) además de episodios maníacos o hipomaníacos (si los síntomas son más leves), caracterizados por un ánimo anormalmente elevado, irritable, fácil distracción… Para considerar un episodio maníaco o hipomaniaco debe trascurrir entre cuatro días y una semana. Por lo tanto, el trastorno bipolar no corresponde con los cambios de humor que experimentamos en el día a día como consecuencia de lo que ocurre a nuestro alrededor, sino que es una alteración mucho más grave que imposibilita el correcto funcionamiento laborar, escolar o social.
  • Si los episodios de manía son contrarios a los episodios de depresión, eso significa que la persona se sentirá genial.
    • Si bien es cierto que algunos de los síntomas típicos de los episodios maníacos podrían considerarse positivos, como el aumento de autoestima o sentimientos de euforia, lo cierto es que son altamente incapacitantes. La persona puede llegar a experimentar que pierde por completo el control, la euforia suele durar poco tiempo para pasar a la excesiva irritabilidad, algunos incluso pierden la capacidad de dormir, pueden llevar a cabo conductas de alto riesgo y su vida puede correr peligro, incluso pueden tener alucinaciones y delirios.
  • El riesgo de suicidio es muy alto en los periodos de depresión.
    • Al contrario de lo que se pueda pensar, el riesgo de suicidio no es muy elevado en los periodos depresivos, ya que la persona no suele tener la energía suficiente ni la determinación para hacerlo. Por otro lado, si que suele haber un riesgo elevado durante los periodos de manía. Como se ha mencionado anteriormente, en estos estados son típicas las conductas de alto riesgo y la percepción de poco peligro, por lo que el riesgo de suicidio es mayor.
  • El trastorno bipolar no se da en niños.
    • Al igual que en el caso de la depresión, el trastorno bipolar ha sido controvertido en la infancia. Actualmente es bien sabido que estos trastornos también pueden darse en la infancia, aunque algunas manifestaciones varíen. Por ejemplo, en los episodios depresivos son más comunes los síntomas de irritabilidad y no tanto de tristeza. Actualmente, cerca del 1’8% de la población global entre 7 y 21 años informan de trastorno bipolar, siendo resultados similares a la presencia del trastorno en los adultos.
  • La persona bipolar no puede hacer mucho para controlar su problema.
    • Adoptar una actitud pasiva poco puede hacer a favor del paciente. Actualmente el tratamiento de elección es el farmacológico mediante los llamados estabilizadores del estado de ánimo (normalmente, litio). La medicación ayuda enormemente a poder llevar una vida funcional. De igual manera, la atención psicológica es especialmente relevante en este tipo de alteraciones, siendo lo más típico una intervención conjunta, es decir, farmacoterapia y psicoterapia. El objetivo de la psicoterapia es aumentar la adherencia al tratamiento debido a que este es bastante largo por la cronicidad del problema, además de atender a todas las necesidades psicológicas del paciente, reduciendo su malestar, mejorando la calidad de vida entre episodios, mejorar el funcionamiento del paciente y prevenir posibles recaídas.

Como recomendación…

De manera general y para el manejo del trastorno, son comunes los grupos de apoyo para conocer las experiencias de personas que están pasando por lo mismo, además de mantener y favorecer la interacción social, aumentar lo máximo posible el conocimiento del trastorno, aprender a detectar las señales claves del problema, hacer un plan de actuación para saber qué hacer y cómo actuar ante momentos de crisis y sobre todo, sugerir cambios en nuestro ambiente, como salir a dar paseos o mantenerse siempre en contacto con otros familiares y amigos para mantener nuestras red de apoyo social, además de favorecer todo lo posible el seguimiento continuo del tratamiento.

A pesar de que no existe una remedio definitivo para el Trastorno Bipolar, existen procedimientos psicológicos que van encaminados a disminuir los síntomas típicos, como la Terapia Cognitivo Conductual para mejorar el funcionamiento global de la persona, evitar todo lo posible las recaídas y trabajar además con la familia para que puedan llegar a comprender el problema del paciente y evitar la frustración por no llegar a entender qué ocurre ni qué hacer. Junto a esto, es fundamental llevar a cabo un tratamiento farmacológico con estabilizadores del estado de ánimo para amortiguar el los efectos y los síntomas del trastorno.

A pesar de esto y de que el curso del trastorno suele ser crónico, el pronóstico es esperanzador, ya que con la ayuda y los recursos suficientes, las personas con bipolaridad pueden llegar a vivir una vida plena como cualquier otra.

Referencias:

  • ADAMED TV (2019). Mitos sobre el trastorno bipolar que no son ciertos. Recuperado el 1 de Junio de 2020 de

https://www.adamedtv.com/trastorno-bipolar/mitos-sobre-el-trastorno- bipolar-que-no-son-ciertos/

  • American Psychiatric Association. (2014). Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM-5®: Spanish Edition of the Desk Reference to the Diagnostic Criteria From DSM-5®. American Psychiatric Pub.
    • Becoña, E., & del Carmen Lorenzo, M. (2001). Tratamientos psicológicos eficaces para el trastorno bipolar. Psicothema, 13(3), 511- 522.
    • Vargas–Soberanis, A., Zavaleta-Ramírez, P., De la Peña Olvera, F., Villa, P. M., Gutiérrez-Soriano, J., y Cruz, L. P. (2011). Manifestaciones clínicas y tratamiento del trastorno bipolar en niños y adolescentes, una actualización basada en la evidencia. Salud mental, 34(5), 409-414.

Autor: Juan Andrés Bravo Rentero