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Psicología positiva para la felicidad

Hoy en día no es extraño escuchar cómo uno de los grandes objetivos que las personas nos planteamos en la vida es el de ser capaces de alcanzar nuestra propia felicidad. No obstante, parece que en vez de fijarnos en lo bueno de la vida y potenciarlo, la búsqueda de la felicidad y el bienestar se centra en intentar “arreglar” aquellas cosas que no están bien. Esto podría ser perjudicial, ya que por mucho que intentemos arreglar nuestros problemas es difícil, si no imposible, tener una vida desprovista de infortunios. Esta es la idea básica de la que se sustenta la psicología positiva.

La psicología positiva es una disciplina que se centra en todo aquello que está bien y es bueno en la vida de la persona. Aquello que le produce interés, satisfacción y enriquecimiento personal. En lugar de intentar arreglar aquello que está mal, que suele ser el interés principal de los tratamientos clínicos, la psicología positiva busca que la persona crezca y se desarrolle, llenándose de aquellas actividades y situaciones que la hagan sentirse plena. Por supuesto, esto no quiere decir que la prevención y tratamiento de problemas psicológicos no sea un objetivo deseable y necesario, pero la ausencia de problemas no conlleva necesariamente la posesión de una vida feliz y satisfactoria. Para ilustrar la importancia de esto, la propia Organización Mundial de la Salud define la salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Por lo tanto, el simple hecho de tratar los problemas del individuo es algo que se queda corto si buscamos una plena salud y bienestar. A este nivel es donde la psicología positiva actuaría, marcando la diferencia.

La psicología positiva busca ensalzar las emociones agradables, los rasgos de personalidad positivos y actuar en la potenciación de unas instituciones sociales positivas. Mediante la consecución de estos tres objetivos, las personas deberían de ser capaces de aumentar su salud mental y su felicidad.

Algunos autores incluso proponen enseñar psicología positiva en las escuelas, ya que, según explican, hay una necesidad importante de enseñar a los niños desde pequeños las estrategias necesarias para ser capaces de potenciar lo bueno de su vida y alcanzar la felicidad, y así conseguir que se conviertan en adultos emocionalmente sanos.

Autor del artículo: Antonio Horna Roldán

Referencias:

Peterson, C. (2009). Positive psychology. Reclaiming children and youth, 18(2), 3-7.

Pluskota, A. (2014). The application of positive psychology in the practice of education. SpringerPlus, 3(1), 1-7.