EVOLUCIÓN DE LA PSICOLOGÍA DESDE EL SIGLO XX HASTA HOY.

Durante el siglo XX se establecieron las corrientes teóricas principales de la psicología actual: psicoanálisis, Gestalt, conductismo, humanismo, cognitivismo, constructivismo, entre otros.

Sigmund Freud creó el psicoanálisis y popularizó el concepto de inconsciente bajo la teoría estructural de la mente. La Gestalt, de la mano de Köhler o Wertheimer, planteó en los inicios del siglo XX que la mente configura a través de ciertas leyes los elementos que llegan a ella por los sentidos o memoria.

Autores como Watson y Skinner desarrollaron terapias conductistas centradas en el comportamiento observable. La investigación científica promovida por el conductismo dio lugar a la aparición de la psicología cognitiva, que recuperó el estudio de los procesos mentales tanto elementales como complejos y se popularizó a partir de los años 60. Dentro del cognitivismo se engloban los tratamientos desarrollados por autores como George Kelly, Albert Ellis o Aaron Beck.

Otra orientación teórica relevante es la psicología humanista, representada principalmente por Carl Rogers y Abraham Maslow. El humanismo surgió como una reacción al predominio que presentaban tanto el psicoanálisis como el conductismo, y defendió la concepción de las personas como seres libres, únicos, tendentes a la autorrealización y con derecho a la dignidad.

Asimismo, los conocimientos sobre biología, medicina y farmacia aumentaron enormemente durante el siglo XX, lo cual influyó en el desarrollo de campos interdisciplinarios como la psicobiología, la neuropsicología y la psicofarmacología.

En las últimas décadas, el desarrollo de la ciencia del comportamiento y de los procesos mentales ha estado marcado por el desarrollo de las neurociencias y las ciencias cognitivas en general. Del mismo modo, el psicoanálisis ha perdido buena parte de su presencia.

Esto ha hecho que actualmente prime una concepción de la psicología en la que las neurociencias y la psicología cognitiva (con muchas aportaciones del conductismo) intercambian entre ellas herramientas y conocimientos tanto en la investigación como en las intervenciones.

PLANTEAMIENTO PSICOLOGÍA TRAS COVID-19

La propagación del COVID-19 a nivel mundial ha puesto a prueba la capacidad de respuesta y la resiliencia de nuestra población y el sistema público de salud. Además, el hecho de la puesta en cuarentena de los ciudadanos durante periodos de tiempo significativos va a suponer estragos en nuestra salud mental, incrementando los problemas psicológicos en la población, lo que derivará en un mayor requerimiento de asistencia psicológica.

Los grupos más vulnerables a los efectos psicológicos de la pandemia son los profesionales sanitarios, los cuerpos y fuerzas de seguridad, las personas mayores, las autoridades gubernamentales, personas con psicopatología previa, las familias, personas expuestas a sucesos potencialmente traumáticos. No por pertenecer a estos grupos se tienen por qué desarrollar problemas psicológicos, y no por pertenecer a otros el riesgo es inexistente.

Las creencias irracionales sobre la enfermedad van a desarrollarse, la pobre percepción de riesgo a sufrirlo o la creencia de invulnerabilidad y tendrán que ser reducidas mediante la terapia psicológica a través de técnicas como la reestructuración cognitiva y la psicoeducación. La incertidumbre sobre lo que va a pasar y la preocupación por nuestros seres queridos puede generar el inicio de un cuadro ansioso.

El uso de mascarillas, guantes, lavado de manos, distanciamiento social puede generar rechazo al ser algo nuevo a lo que tener que acostumbrarse. La psicoeducación para que se adopten estas conductas preventivas va a ser un reto por parte de los psicólogos a través de campañas publicitarias, por ejemplo.

Los patrones de sueño y alimenticios van a verse deteriorados en un gran parte de la población, las consecuencias de éstos se pueden manifestar en insomnio, hipersomnio, comer por aburrimiento o por asociación a emociones negativas, consumo de alcohol y tabaco. Se deberá actuar volviendo a recuperar los patrones estables generando una rutina y una adherencia a la misma.

También se deberá hacer intervenciones específicas, ya sea por videoconferencia o en persona, pero con las medidas preventivas de seguridad a los posibles trastornos que pueden surgir o agravarse en los casos donde ya estaban presentes. Éstos serán en su mayoría: trastornos de ansiedad y del estado de ánimo como la depresión, somatizaciones (se manifiesta en la persona sintiendo una ansiedad extrema exagerada a causa de síntomas físicos. La persona tiene pensamientos, sensaciones y comportamientos tan intensos relacionados con los síntomas que siente que no puede hacer algunas de las actividades de su vida diaria), trastornos de pánico y por estrés postraumático (TEPT), síndrome de la cabaña (situación psicoemocional de incomodidad a la hora de abandonar el lugar donde una persona ha sido recluida durante      un periodo largo de tiempo, y los síntomas más característicos son mal humor, irritabilidad, estrés, aburrimiento, síntomas depresivos, sensación de insatisfacción), fobia social, duelo patológico (se encuentran atrapadas por la pérdida sufrida, no recuperan sus patrones normales de sueño y de apetito. Viven atormentadas con un sufrimiento constante, tienen dificultades para controlar sus emociones y sus pensamientos, se aíslan socialmente y se muestran incapaces de hacer frente a la vida cotidiana), obsesiones y compulsiones relacionados con la limpieza.

En relación la vida familiar, los niños y adolescentes, probablemente necesiten asistencia en problemas emocionales, problemas de socialización, problemas de conducta, técnicas de estudio, dificultades en la concentración, adicción a redes sociales y juegos, miedo a salir a la calle. Para los padres o parejas, se verá un aumento en la ayuda en forma de terapias de pareja o mediación en los divorcios. También, la violencia doméstica se verá gravemente afectada siendo necesaria ayuda psicológica a estas personas.

El COVID-19 nos ha mostrado que, aunque el factor biológico es esencial (virus, mecanismos biológicos involucrados y tratamiento farmacológico u otros disponibles), los factores psicológicos y sociales lo han transformado en un desastre mundial. El rápido avance y el impacto de la enfermedad en diversos ámbitos de la vida de las personas, las familias, las comunidades y la sociedad en general ha generado la urgente necesidad de que la psicología y todas las otras disciplinas científicas consideren toda la evidencia disponible para afrontar una crisis sanitaria a nivel mundial, dado que todos los grandes desastres de la naturaleza y salud implican variables y/o consecuencias psicológicas importantes que deben ser consideradas

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AUTOR: Celia López Muñoz