Efectos psicológicos de la hospitalización

La enorme mayoría de personas, incluyendo tanto a niños como adultos, pasarán en algún momento de su vida por una experiencia de hospitalización. Desde una simple operación a intervenciones más complejas, accidentes o cualquier otro problema pueden ser motivo para pasar una estancia en el hospital.

Si bien la hospitalización es completamente necesaria en estos casos para tener al paciente en continua observación y administrándole todos los cuidados necesarios, es cierto que esta experiencia a veces puede traer consecuencias secundarias.

Debemos tener en cuenta que el paciente que queda internado en un hospital ya entra enfermo, por lo que suelen presentar unos niveles de ansiedad o síntomas depresivos a tener en cuenta. A esto hay que sumarle la constante incertidumbre sobre su salida, o incluso incertidumbre sobre su enfermedad, los procedimientos dolorosos a los que deben enfrentarse, la pérdida de intimidad, su futuro estado de salud o el abandono de sus roles y relaciones sociales, laborales o de ocio que pueden llevar a un estado de indefensión total.

Por lo tanto, a pesar de que la hospitalización es necesaria, no significa que no traiga  tras de sí consecuencias negativas que puedan afectar al correcto funcionamiento psicológico de las personas.

De esta manera, las investigaciones apuntan a problemas conductuales, emocionales y cognitivos que pueden surgir durante y tras la hospitalización, además de ser ser considerada una experiencia estresante tanto en los pacientes pediátricos como en los más mayores.

Los estudios sobre la respuesta que pueden tener los pacientes como consecuencia de la admisión en el hospital y su mejor remedio se resumen brevemente a continuación:

  • Problemas de sueño: el hecho de estar en una habitación nueva o compartirla con extraños, además de tener unos horarios fijados que pueden que no coincidan con los del paciente podría favorecer los problemas del sueño.
    • Lo mejor es establecer horarios que el paciente pueda conocer. Puede darse el caso que sea uno totalmente contrario al que se tenía antes, pero debido a que muy a menudo se comparten habitaciones, se establecen de manera que puedan perjudicar a la menor cantidad de personas posible. Además, no se tomaran muestras durante estas horas a menos que sea urgente ni el personal del hospital hará el mismo ruido que normalmente para reducir todo lo posible las interrupciones del sueño.
  • Problemas de alimentación: de la misma manera que ocurre con el sueño, también pasa con la alimentación. Las comidas tienen un horario establecido, por no mencionar aquellos pacientes que deben ayunar o que se alimentan por sondas.
  • Problemas cognitivos: las largas estancias en el hospital, las rotaciones de los distintos médicos y enfermeros encargados del paciente o la información sobre el diagnóstico pueden producir estados de confusión o incluso delirios.
    • Es importante que el paciente tenga información del nombre del personal que le atenderá en los distintos horarios. A veces son las únicas personas con las que mantienen contacto. Además de favorecer todo lo  posible que comprenda la información que se le da.
  • La hospitalización también favorece a la creación de cierto estigma en la persona.
    • Es importante que el paciente siga manteniendo su identidad. Llamar a la puerta antes de entrar y dirigirse con su nombre son puntos fundamentales, además de mantener una actitud activa sobre su tratamiento.
  • Empeoramiento de otras alteraciones físicas debido al excesivo reposo.
    • Es recomendable, siempre y cuando la enfermedad lo permita, dar paseos por el recinto y mantenerse activo.
  • Problemas emocionales y de ansiedad: como se mencionaba anteriormente, algunos pacientes ya llegan con síntomas ansiosos y depresivos que podrían agravarse durante la hospitalización.
    • Es importante prestar atención a estos síntomas, pues disminuyen la adhesión del paciente al tratamiento. Estos problemas suelen aparecer como consecuencia de la enfermedad, pero de ser demasiado intensos y/o frecuentes, se deben tomar de manera independiente y empezar un tratamiento psicológico pertinente. Existen procedimientos eficaces para este tipo de problemas, entre ellos, la Terapia cognitivo-conductual o la Terapia de Aceptación y Compromiso.

Referencias:

  • Ibarra Cornejo, J. L., Fernández Lara, M. J., Aguas Alveal, E. V., Pozo Castro,

A. F., Antillanca Hernández, B., Reffers, Q., & Galvarino, D. (2017, October). Efectos del reposo prolongado en adultos mayores hospitalizados. In Anales de la Facultad de Medicina (Vol. 78, No. 4, pp. 439-444). UNMSM. Facultad de Medicina.

  • Lizasoáin, O., & Ochoa, B. (2003). Repercusiones de la hospitalización pediátrica en el niño enfermo. Cuadernos de Ciencias médicas, 5, 75-85.
  • Rodríguez Marín, J., López Roig, S., & Pastor Mira, M. Á. (1989). Estrés por hospitalización y estrategias de afrontamiento.

Autor: Juan Andrés Bravo Rentero