Miedos y fobias en la infancia

Uno de los problemas por el que los padres suelen solicitar con mayor frecuencia las consultas psicológicas son las fobias. A veces son difíciles de distinguir de los miedos comunes que se dan en las distintas etapas de la infancia, como el temor a la oscuridad o a los monstruos. En este artículo vamos a resolver algunas de las dudas más frecuentes que suelen preocupar a padres y madres.

  • ¿Cómo diferencio una fobia de un miedo evolutivo y transitorio?

Por lo general, las fobias cumplen con dos requisitos:

  • Dan lugar a una respuesta desproporcionada con respecto a aquello que teme, aunque sea algo inofensivo. A veces también puede darse el caso que el objeto de la fobia sea algo realmente peligroso o doloroso, como una visita al dentista. En estos casos, consideramos que es una fobia cuando interfiere lo suficiente como para no poder llevar a cabo un seguimiento o intervención del problema, en este caso, dental.
  • Es una respuesta desadaptada, es decir, interfiere en el correcto funcionamiento del niño, tanto a nivel social, familiar o escolar.
  • ¿Cómo sé que es un miedo normal y no una fobia?

El miedo es algo muy típico en la infancia y cumplen con tres características:

  • Son miedos transitorios que desaparecerán con el tiempo. Son completamente normales y cumplen funciones adaptativas y de aprendizaje.
  • Son más leves que una fobia.
  • Siguen un patrón concreto durante todo el desarrollo, en el que van apareciendo ciertos miedos a una edad, mientras que otros desaparecen. Las fobias suelen aparecer sobre los 10 años.

Se han hecho muchas clasificaciones de cuáles son los miedos más característicos a cada edad, un ejemplo sería el siguiente:

  • ¿Qué síntomas son causa de una fobia?

Se suele distinguir entre tres sistemas distintos para clasificar los síntomas típicos, siendo fundamental atender a la intensidad y frecuencia de los mismos:

  • Síntomas del sistema fisiológico: los más comunes en los pequeños. Se refieren  a tensión muscular, sudoración, dolor de barriga, aumento de la respiración, incontinencia, mareos…
  • Síntomas del sistema cognitivo: es el menos común en los niños más pequeños, y van aumentando su manifestación conforme van creciendo. Son típicos la preocupación de las respuestas del sistema fisiológico, evaluar un daño o peligro como mucho mayor de lo real, no sentirse capaz de hacerle frente, poca concentración…
  • Síntomas del sistema conductual: evitar entrar en contacto con el estímulo fóbico o escapar si ya está presente.

Además de estos sistemas, son muy típicos los berrinches o rabietas, la ira, o la tristeza.

  • ¿Cómo ha llegado mi hijo/a a tener una fobia?
  • Existen diferentes vías para adquirir una fobia. Para poder determinarlo correctamente será necesaria la evaluación de un profesional. Se debe tener en cuenta la predisposición del niño a desarrollar una fobia, las experiencias directas o indirectas del niño con el objeto o situación temida o el tipo de fobia (ya que algunos estímulos son más fáciles que se conviertan en fóbicos que otros, como las arañas).
  • ¿Cuándo debería buscar ayuda?
  • Según los manuales diagnósticos, como DSM-5, es motivo suficiente para trabajar con el niño cuando el problema comienza a interferir significativamente en su vida, ya que el miedo o la ansiedad que experimenta se intenta evitar constantemente mediante rabietas, lloros o aferrarse a alguien o algo. Además, se estima una duración aproximada de 6 meses para considerar la ayuda profesional, aunque no es necesario esperar todo este tiempo para pedir ayuda.
  • ¿Hay procedimientos eficaces para superar una fobia?
  • Sí. El tratamiento de elección es la “exposición”, ya sea en vivo o en imaginación, o a través de diferentes procedimientos que se utilizarían en función del niño/a.  El tratamiento y sus variantes se utiliza tanto en los más pequeños como en adultos. Este procedimiento debe llevarlo a cabo un profesional ya que debe hacerse de una manera graduada en función de las características del niño, en un contexto seguro y terapéutico.
  • Existen otros procedimientos para lo más pequeños que se basan en el juego y resultan más divertidos, como las “Escenificaciones Emotivas”.
  • Los padres tienen un papel importante en la intervención.
  • Además se enseñará al niño una serie de estrategias para el manejo del miedo y la ansiedad que no solo le servirán para superar la fobia, sino que podrá poner en práctica en situaciones del día a día.

Referencias:

  • American Psychiatric Association (APA). (2016). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-5. Barcelona: Masson.
  • Comeche, I. y Vallejo, A. (2005). Manual de terapia de conducta en la infancia. En Méndez, F. y Amorós, Miedos y fobias infantiles (109-188). Madrid: Dykinson.
  • Tajima, K. y López, F.A. (2019). Manual de Psicología clínica infantil. En Roch, I., Amado, A., Torres, B., Rey, G., Barrios, I. y cols., Trastornos emocionales (118-129). Madrid: APIR.
  • Somospsicólogos (2018). Fobias y miedos en los niños. Recuperado el 13 de Mayo de 2020 de https://www.somospsicologos.es/blog/fobias-y-miedos-en-los-ninos/

Autor: Juan Andrés Bravo Rentero