¿Cómo puede la psicología ayudar al tratamiento del dolor crónico?

Mucha gente en el mundo sufre de dolor crónico y persistente a diario. Esto acarrea una serie de consecuencias nocivas en su funcionamiento interpersonal y emocional que pueden provocar efectos devastadores en su felicidad (Turk & Okifuji, 2002).

Diversos estudios psicológicos han hallado que las personas que sufren dolor crónico tienen un peor funcionamiento físico y social y una mayor posibilidad de sufrir ansiedad y trastornos depresivos. Además, es cuatro veces más probable que desarrollen cualquier tipo de trastorno mental en comparación al resto de la gente (Von Korff, Simon & Gater (1998). Teniendo en cuenta esta premisa, la psicología de la salud ha desarrollado una serie de intervenciones para aliviar el impacto del dolor crónico en la vida de los pacientes. (Bookwala, Harralson & Parmelee, 2003).

La necesidad de terapia psicológica para el tratamiento del dolor crónico es también justificada por el decepcionante efecto de los fármacos, ya que a pesar de que su utilidad para muchos pacientes es innegable, los fármacos más fuertes tan solo reducen entre el 30 y 40% del dolor y en menos del 50% de los pacientes, debido entre otras razones a una reducción de la efectividad producida por la habituación al fármaco. (Melzack & Wall (1965).

De todas las terapias psicológicas para el tratamiento del dolor crónico, probablemente la más extendida y utilizada es la terapia de aceptación y compromiso (ACT), la cual se basa en el conocimiento y aceptación de todas las experiencias y situaciones de la vida, ya sean placenteras o dolorosas. De esta manera, la ACT enseña a la persona a aceptar su dolor sin intentar luchar constantemente contra él, permitiéndole volver a dedicar su tiempo a realizar actividades placenteras y reduciendo el impacto del dolor en su vida. (Wetherell et al., 2011; Bailey, Carleton, Vlaeyen & Asmundson, 2010). De esta manera, reduciendo la interferencia que el dolor causa en la vida del paciente se consigue una enorme mejora en su felicidad y calidad de vida. Los efectos beneficiosos de esta terapia se han encontrado incluso en personas con más de 15 años de sufrimiento de dolor crónico (Buhrman et al., 2015)

A pesar de que no sean capaces de hacer desaparecer el propio dolor, las terapias psicológicas son capaces de hacer coexistir a la persona con el dolor para conseguir vivir una vida satisfactoria, además, no acarrean los efectos secundarios que supone un tratamiento farmacológico. Sin embargo, a día de hoy la mayoría de pacientes de dolor crónico no reciben
ningún tipo de tratamiento psicológico. Para poder alcanzar el máximo bienestar de los pacientes, los beneficios de la psicoterapia deben de ser extendidos en la población, de forma que sean demandados en hospitales y centros de salud.

Autor del artículo: Antonio José Horna Roldán

Referencias:

Bailey, K. M., Carleton, R. N., Vlaeyen, J. W., & Asmundson, G. J. (2010). Treatments addressing pain-related fear and anxiety in patients with chronic musculoskeletal pain: a preliminary review. Cognitive behaviour therapy, 39(1), 46-63.

Bookwala, J., Harralson, T. L., & Parmelee, P. A. (2003). Effects of pain on functioning and well-being in older adults with osteoarthritis of the knee. Psychology and Aging, 18(4), 844-850.

Buhrman, M., Skoglund, A., Husell, J., Bergström, K., Gordh, T., Hursti, T., … & Andersson, G. (2013). Guided internet-delivered acceptance and commitment therapy for chronic pain patients: a randomized controlled trial. Behaviour research and therapy, 51(6), 307-315.

Gureje, O., Von Korff, M., Simon, G. E., & Gater, R. (1998). Persistent pain and well-being: a World Health Organization study in primary care. Jama, 280(2), 147-151.

Melzack, R., & Wall, P. D. (1965). Pain mechanisms: a new theory. Science, 150(3699), 971-979.

Turk, D. C., & Okifuji, A. (2002). Psychological factors in chronic pain: Evolution and revolution. Journal of consulting and clinical psychology, 70(3), 678-690.

Wetherell, J. L., Afari, N., Rutledge, T., Sorrell, J. T., Stoddard, J. A., Petkus, A. J., … & Atkinson, J. H. (2011). A randomized, controlled trial of acceptance and commitment therapy and cognitive-behavioral therapy for chronic pain. Pain, 152(9), 2098-2107.